GRIS
HISTORIA TRISTE
Había una vez un señor que tenía una ilusión: combatir a la muerte con la única arma del diálogo y la negociación, poniendo en segundo término los objetivos finales de esas negociaciones, pues anteponía a todo unos valores de respeto y convivencia pacífica entre los seres humanos.
Pero resulta que ese hombre no contaba con que a veces ocurre que se establecen diálogos entre sordos y se hace necesaria una traducción simultánea para entenderse. Hizo intentos de buscar traductores para las dos partes, pero no contaba tampoco con que aunque ya sí entendían las palabras del otro, a veces las palabra significan cosas diferentes para cada una de las partes.
Era muy optimista el señor, pero cuando escuchó que ya no habría más diálogo ni más negociaciones, el hombre se entristeció.
Unos pocos amigos le animaron, pero la gran mayoría no repararon en abuchearle por haberles hecho vivir los meses más esperanzados de su historia.

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